Hablemos de I+D

Carme Carrion, investigadora: «Dentro de poco los médicos prescribirán el uso de aplicaciones como tratamiento»

26/02/2019
Rubén Permuy
Entrevista a la líder del grupo de investigación eHealth Lab

¿Cuál es tu trayectoria académica?

Empecé cursando la licenciatura de Ciencias Químicas en la Universidad de Barcelona, en la especialidad de bioquímica. Más tarde me animé a realizar el doctorado en ese mismo departamento, en bioquímica y biología molecular. Paralelamente al proceso de doctorado, he hecho dos másteres: uno en biotecnología, que era interuniversitario entre la UPC, la UB y la UAB, y luego otro sobre conflictología en la UOC: el máster universitario de Gestión y Solución de Conflictos.

¿Cómo definirías tu experiencia en investigación y la de tu grupo?

Nuestro grupo de investigación se llama eHealth Lab y, por lo tanto, el concepto que lo define es el de la salud digital (e-health). ¿Qué es la salud digital? Es lo que consigue reunir el mundo de la tecnología y de la salud, percibida en todos sus ámbitos: no solo la parte asistencial que llevan a cabo, por ejemplo, los hospitales, sino también nuestro empoderamiento respecto a nuestra salud. Particularmente, mi investigación está muy vinculada a las herramientas de apoyo a la toma de decisiones, para ayudar a pacientes, cuidadores y profesionales a encontrar cuál es la mejor forma de gestionar una situación de salud o de enfermedad determinada.

¿Cuál es tu principal proyecto de investigación?

Tenemos un proyecto en el momento más inspirador, que pide más esfuerzos, y del que estamos empezando a recoger más resultados, que se llama EVALAPSS. Queremos diseñar una herramienta −ahora sabemos que será una aplicación− que nos permita, a profesionales y a pacientes, evaluar la calidad de las aplicaciones para el control del sobrepeso y la obesidad. O sea, facilitar una aplicación para la gestión personal del peso como herramienta complementaria, y que sea válida tanto para los pacientes como para los profesionales de la endocrinología, por ejemplo, que la puedan recomendar.

¿Las aplicaciones son útiles para los pacientes y también para los facultativos?

Las aplicaciones pueden ser útiles para los pacientes y para los profesionales. Normalmente los pacientes no comentan con los médicos las aplicaciones que usan, porque consideran que no forman parte de la estrategia terapéutica, pero sí que están relacionadas. Y al revés: hay profesionales que recomiendan aplicaciones sin criterio alguno. Así pues, hay bastante indefinición sobre qué puede ir bien y qué no, y hay mucho trabajo por hacer.

Es un error si simplemente pensamos que si una aplicación no funciona, no pasa nada, ya que de entrada es una oportunidad perdida. Si usas una aplicación y no funciona, si al cabo de quince días, cuando ya la has dejado, alguien te recomienda una nueva, serás muy reacio a probarla. Es relevante conocer sus detalles, ya que, por ejemplo, también hay aplicaciones recomendadas que no están basadas en pruebas científicas y que pueden ser perjudiciales para los pacientes, o que no tienen en cuenta las particularidades de cada uno, cuando cada persona es un mundo.

¿En un futuro cercano los médicos nos prescribirán aplicaciones?

Tenemos claro que estamos sobremedicados. Existen experiencias de otros países bastante curiosas, que no son generales ni están implantadas, que incluyen un espacio en el Genius Bar de Apple para que los pacientes vayan porque el médico les ha recomendado una aplicación y los ayudan a descargarla, a usarla y a resolver problemas, como si fuera un servicio técnico. Es bastante curioso y anecdótico, pero representativo de lo que vendrá.

¿La introducción de aplicaciones implicará nuevos perfiles profesionales en el mundo de la salud?

Es probable que sí, además de modificar las competencias de los propios profesionales asistenciales, ya sean de la medicina, de la enfermería, de la farmacia, etc. Se puede prescribir una aplicación como se prescribe un fármaco. Ahora bien, el médico no te indica un fármaco y ya no lo ves nunca más, sino que hay una monitorización del impacto que tiene en tu salud. En el caso de las aplicaciones debería ser similar, dado que son una herramienta más que hay que introducir en una intervención. Aun así, la aplicación aislada es difícil que realmente sea eficaz, a corto o a medio plazo.

¿En qué estado se encuentra el desarrollo de la aplicación de vuestro proyecto para tratar la obesidad y el sobrepeso?

Esperamos que en aproximadamente un mes podamos empezar a hacer una prueba piloto con un primer grupo reducido de personas. A partir de su experiencia y opinión desarrollaremos, en una segunda interacción, como mínimo ya el producto piloto, a fin de probarlo con un grupo de 100 o de 150 personas. Gente que va al médico y gente que no.

Has participado en algún proyecto de cooperación internacional en salud con Marruecos: ¿en qué consistió?

Era una iniciativa que ya terminó, en la que teníamos un proyecto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Gobierno de Marruecos para ayudar en la implantación de las guías de práctica clínica para el tratamiento de una enfermedad que allí es endémica, la leishmaniasis cutánea. Hubo todo un proceso de conocimiento de la guía, de valorar qué cambios implica en la práctica asistencial, pero no solamente a título individual, sino también en la organización de la que los profesionales forman parte. Una de las carencias relevantes era la recogida de datos, por lo que surgió la necesidad de establecer un sistema ágil a la hora de obtenerlos.

¿Qué obra nos recomendarías para conocer mejor tu ámbito de experiencia?

Por un lado recomiendo la película Gattaca, que pone encima de la mesa las posibilidades que ofrece la bioinformática, con el tratamiento de datos vinculados a la genética. También recomiendo el libro Everybody lies (‘Todo el mundo miente’), sobre los datos que se recogen, la calidad que tienen, para qué sirven o qué información nos aportan; en todos los aspectos, pero sobre todo en salud. Es una obra inspiradora.

 

El proyecto EVALAPPS está financiado por el Instituto de Salud Carlos III, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y FEDER, Nº EXP: PI16/01764